domingo, 11 de diciembre de 2011

No quiero salir lastimado.

                        No quiero salir lastimado. Yo soy el que prefiere callar a oír. Soy el que no sabe lo que quiere. El que ruega pero no ama. Soy el que come sin tener hambre y bebe tener sin sed. Yo soy el que sí necesita drogas para calmarse. El que llora sin lágrimas. Soy el que está solo en las reuniones, el que opina pero no dice nada. El que no sabe pero contesta. El que se pone anteojos para ver menos. Soy el que se afeita antes de ir a dormir. El que siembra pero no riega. Yo soy el que sonríe pero no saluda. El que no miente pero tampoco dice la verdad. Soy el que le pone agua al perro, pero no se la cambia. El que se olvida las tazas en el microondas. El que desayuna pero no almuerza. El que lava para no ensuciar.
                        No importa que jamás haya hecho un machete para un examen. No importa que jamás haya engañado a mi pareja. No importa que nunca me haya quedado un vuelto o robado nada a nadie. Yo soy un tramposo.

domingo, 31 de julio de 2011

                        Me senté con los ojos cerrados y el sol en la cara. No veía nada pero un calor simpático me llenaba el cuerpo y sonreí. Un adorno colgante me rozó la cara y me acordé de una caricia. Me alegré mucho de acordarme. La sonrisa se convirtió en una risa de satisfacción, y se me escapó una lágrima. Me alegré de que se me haya escapado, y la dejé donde estaba para que se seque con el sol. Que se evapore de mí y solo quede la sal. Me dije que solo puedo morir porque antes estuve vivo; y que si soy salitral y calma es que antes fui mar y tormenta, y me pensé victorioso, de tanto que había perdido.
                        Busqué a ciegas esa caricia que me rozaba la piel y me acordé otra vez, pero no fue el adorno lo que me hizo acordar. Todo nuevo y todo otro era yo a la luz de este mismo sol de antes. Y el mismo roce fue también otro nuevo.

lunes, 11 de julio de 2011

-¡Lo tiraste!--
-No, lo dejé que se caiga--

gente que estaba viva un monton antes que yo

--Cuantos años pasaron desde el '68?- pregunta ella.
--Cuarenta y tres- contesta él; al rato, con fingida seguridad en la voz. No se miran.
Ella se levanta y camina unos pasos.
Él le mira los pies.
Ella vuelve a sentarse a su lado. Tampoco se miran.

Limpiando el teclado


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jueves, 7 de julio de 2011

Increíblemente; sobreviví. Mientras caía no supe que había pasado. Los instrumentos enloquecieron y la cabina se puso de cabeza. Desperté pocos minutos después con un terrible dolor de cabeza. Estaba en un área rural, cerca de una arboleda—Gracias al cielo el ombú medio-arrancado de raíz junto al que me encontraba había amortiguado el impacto.
-¡Hola! ¿Estás bien? – Gritó alguien que acudía en mi ayuda –Te derribó un OVNI—
-Estoy bien—Dije yo aun sin siquiera desabrocharme el cinturón de seguridad o la máscara de oxígeno-- ¡Acá estoy! ¡En la cabina!—
-¿Te lastimaste?—
-No se, ¿ves sangre por algún lado?—Empecé a aterrarme al darme cuenta de la suerte que tenía de estar hablando.
-No, me parece que no, te derribó un OVNI, ¿lo viste?—
-¿Qué es eso del OVNI?—Inquirí levantándome, con un suspiro de alivio al ver mis cuatro miembros en su lugar -Yo no vi nada—
-Te derribó un OVNI, pareció como si te hubiera apuntado, cruzó el cielo rapidísimo haciendo una comba hasta que te chocó—

domingo, 3 de julio de 2011

viernes, 1 de julio de 2011

jueves, 30 de junio de 2011

Volar

     Me vi con alas de ave para volar. Orgulloso estiré mis nuevos miembros para que todos los admirasen, pero mas que nada porque me apremiaba el deseo de estrenarlos cuanto antes. Me alcé en vuelo alto, pronto y largo. Miraba las pequeñas figuras que había dejado abajo con verdadero y profundo desprecio. Se marcó en mi cara una sonrisa pícara, seguida inmediatamente por una risotada sarcástica que salió de mí tan a propósito como sin querer. En ese instante no tuve problemas.
     Contemplé seriamente la idea de no volver nunca al suelo, después de todo, yo había nacido para esto. Me sentí en casa por primera vez desde que podía hacer memoria. Y casi, casi, entre pares; surcando los cielos rodeado de toda clase de seres tan bien dotados para el vuelo como yo.
     Delicadas mariposas ostentaban sus intrincados patrones laberínticos de todos los colores, las abejas pasaban frente a mi en rauda carrera, terribles cóndores acechaban en lo alto; recortada su figura en el austero sol que nos iluminaba a todos.
     Más alto que helicópteros o aviones, volé sin detenerme entre globos aerostatitos, rascacielos y torres de radio. Todos monumentos inequívocos del afán del resto por conquistar lo que ya es mío: El Cielo.

sábado, 18 de junio de 2011

Ella leyó los libros, miró los programas, comió las golosinas, escuchó las canciones que tenía que escuchar. No necesita tenerlo todo. Ella tiene lo que importa.

viernes, 17 de junio de 2011

Me rindo. Pero en el sentido de "cedo porque se que es lo correcto". No entiendas "me doy por vencido" porque no es tan así...

miércoles, 15 de junio de 2011

Haiku

La rana canta
y afuera; la lluvia.
Mojada, croa.

mujeres

     Y de repente... Estaba todo bien. ¿Como? No me pregunten-- Simplemente todo estaba en orden, y no digo nuevamente en orden, porque nunca lo había estado antes. Pero ahora sí, las cosas estaban en su lugar y dependía solo de mi el volver a desacomodarlas. No tardé en ponerme en acción. Busqué para mi el elemento mas desestabilizador que pude: Una mujer. Y efectivamente, pronto llegaron mil enredos. A todas horas iba y venía, bajo la lluvia o a mitad de la noche: Al punto recuperé mi felicidad.
     Para darle gusto moví montañas, y si no las podía mover, le pagaba a alguien para que las mueva. Nada le era suficiente, ¡era la indicada!
     Buscando alguno de los regalos; que se habían convertido en parafernalia obligada de nuestro amor, me descubrí en el espejo de un local de ropa: Bien afeitado, flaco, sonriente, empujado por una fuerza que surgía de adentro mío, pero era mucho mas fuerte que yo. La amé, me amé. Era feliz otra vez, en el desorden. En su desorden.

sábado, 11 de junio de 2011

Manos frías

     Me miré las manos, pero no eran las mías. Me quedé observándolas durante un rato; cuanto mas las miraba, menos parecían pertenecerme. Pero a pesar de eso, estaban en las puntas de mis brazos, y me obedecían: tenían que ser mis manos-- ¿Qué les habría pasado? Los dedos, demasiado largos, flacos; como languideciendo. Los nudillos y uñas rojo sangre, mientras el resto estaba claramente pálido: ¿Muerto? Manos raras, como las mías, pero no. ¿Qué les habría pasado? Estaban frías, intenté calentar una con la otra, pero era inútil. Un frío de muerte se apoderaba ahora de la totalidad de mis brazos. ¿Qué les habría pasado? El rojo que antes se apreciaba en las articulaciones se había ido, dando lugar a la palidez casi gris que poco a poco me poblaba el cuerpo. ¿Qué me habría pasado?

jueves, 2 de junio de 2011

Incensado olor en una habitación

Incensado olor en una habitación. La calefacción al máximo. Fácilmente se infiere que hace días no se abre una ventana, el frío afuera es de muerte. Adentro se siente el aroma encerrado, penetrante, que no tiene nombre, que lo toman los ambientes con el tiempo. Reposado como el de un vino es el olor que se siente: Solo se gana con los años, con la vida que se gasta en el interior del cuarto. No es en absoluto desagradable, por el contrario: Me gusta. Es acogedor, humano; una suerte de perfume inherente a las cosas, que permanece en el tiempo, se impregna en la ropa. Perdura.

lunes, 23 de mayo de 2011

La lluvia caía sobre sus cabezas y cuerpos,
los gotones borboteaban por las canaletas.
Un auto, ajeno a todo esto, pasó a su lado.
Hacía frío pero no les importaba.
Así como estaban, amándose.

sábado, 30 de abril de 2011

con ella; solo

Feliz


    Feliz. Finalmente era feliz. Cincuenta y cinco años había caminado esta tierra, y por primera vez era feliz. En un movimiento seguro, y con serenidad, levantó su mirada, luego la cabeza. Con la mano derecha extendida sobre la frente, protegiendo sus ojos del penetrante sol y, el entrecejo fruncido; su figura recortada en el horizonte hubiera sostenido mayor parecido con la de un noble general vencedor ante el campo de batalla, o un gran rey admirando su reino; que con la de un simple ingeniero; sin triunfo, sin reino.

jueves, 28 de abril de 2011

de mí

Manifestaciones de mi.
En ellos, en vos.
Reminiscencias de lo que podia tocarse,
Y ya solo se siente.

Aun presente,
Aqui y alla.
Disperso,
Aqui y alla.
Abandonado el cuerpo,
Ya no estoy.

Manifestaciones de mi,
Apariciones de mi.

colores.

     Colores. Manaban de las ventanas como rayos de sol. Haciendo rebalsar la habitación de brillo y luminosidad, los haces de luz exaltaban hasta el ultimo rincón olvidado, llenándolo todo de vida una vez más.
     Un masivo rugido superó nuestras voces. Nos dejo moviendo los labios sin aparente resultado. Mientras quedábamos silenciados, el furioso estertor se elevó en potencia y tonalidad; volviéndose un filoso silbido aun mas ensordecedor.
     A la par del silbido, las vetas de color que nos envolvían se tornaban más y más cálidas. El ruido se volvía agudo y el color, antes azulado, con tintes violáceos, era ahora rojo, naranja, amarillo. Como nuestras voces, la vista se nos velaba. El resplandor quemaba retina, lastimaba cornea, desviaba mirada.
     Antes de saberlo, pues todo lo anterior sucedió en cuestión de segundos, nos encontrábamos en un torbellino indescriptible. No eran imágenes lo que veíamos, ni sonidos lo que escuchábamos. Todo era nuevo, desconocido. De pronto, alguien encontró al duende con su olla de oro.

look at her go

Mirala, mirala andar. Mirala ser, mirala matarme con su sonrisa. Tiñiendolo todo desde un rincon; desbordando la sombra, con luz. Cambiando lo gris en color.
Dejala, dejala que calle. Que no diga nada y su boca blanca se quede muda. Que no pronuncie ni una palabra; nunca ella hablará tan hermosas coplas como las que cantan sus ojos.