sábado, 30 de abril de 2011

Feliz


    Feliz. Finalmente era feliz. Cincuenta y cinco años había caminado esta tierra, y por primera vez era feliz. En un movimiento seguro, y con serenidad, levantó su mirada, luego la cabeza. Con la mano derecha extendida sobre la frente, protegiendo sus ojos del penetrante sol y, el entrecejo fruncido; su figura recortada en el horizonte hubiera sostenido mayor parecido con la de un noble general vencedor ante el campo de batalla, o un gran rey admirando su reino; que con la de un simple ingeniero; sin triunfo, sin reino.