sábado, 11 de junio de 2011

Manos frías

     Me miré las manos, pero no eran las mías. Me quedé observándolas durante un rato; cuanto mas las miraba, menos parecían pertenecerme. Pero a pesar de eso, estaban en las puntas de mis brazos, y me obedecían: tenían que ser mis manos-- ¿Qué les habría pasado? Los dedos, demasiado largos, flacos; como languideciendo. Los nudillos y uñas rojo sangre, mientras el resto estaba claramente pálido: ¿Muerto? Manos raras, como las mías, pero no. ¿Qué les habría pasado? Estaban frías, intenté calentar una con la otra, pero era inútil. Un frío de muerte se apoderaba ahora de la totalidad de mis brazos. ¿Qué les habría pasado? El rojo que antes se apreciaba en las articulaciones se había ido, dando lugar a la palidez casi gris que poco a poco me poblaba el cuerpo. ¿Qué me habría pasado?