jueves, 30 de junio de 2011

Volar

     Me vi con alas de ave para volar. Orgulloso estiré mis nuevos miembros para que todos los admirasen, pero mas que nada porque me apremiaba el deseo de estrenarlos cuanto antes. Me alcé en vuelo alto, pronto y largo. Miraba las pequeñas figuras que había dejado abajo con verdadero y profundo desprecio. Se marcó en mi cara una sonrisa pícara, seguida inmediatamente por una risotada sarcástica que salió de mí tan a propósito como sin querer. En ese instante no tuve problemas.
     Contemplé seriamente la idea de no volver nunca al suelo, después de todo, yo había nacido para esto. Me sentí en casa por primera vez desde que podía hacer memoria. Y casi, casi, entre pares; surcando los cielos rodeado de toda clase de seres tan bien dotados para el vuelo como yo.
     Delicadas mariposas ostentaban sus intrincados patrones laberínticos de todos los colores, las abejas pasaban frente a mi en rauda carrera, terribles cóndores acechaban en lo alto; recortada su figura en el austero sol que nos iluminaba a todos.
     Más alto que helicópteros o aviones, volé sin detenerme entre globos aerostatitos, rascacielos y torres de radio. Todos monumentos inequívocos del afán del resto por conquistar lo que ya es mío: El Cielo.

sábado, 18 de junio de 2011

Ella leyó los libros, miró los programas, comió las golosinas, escuchó las canciones que tenía que escuchar. No necesita tenerlo todo. Ella tiene lo que importa.

viernes, 17 de junio de 2011

Me rindo. Pero en el sentido de "cedo porque se que es lo correcto". No entiendas "me doy por vencido" porque no es tan así...

miércoles, 15 de junio de 2011

Haiku

La rana canta
y afuera; la lluvia.
Mojada, croa.

mujeres

     Y de repente... Estaba todo bien. ¿Como? No me pregunten-- Simplemente todo estaba en orden, y no digo nuevamente en orden, porque nunca lo había estado antes. Pero ahora sí, las cosas estaban en su lugar y dependía solo de mi el volver a desacomodarlas. No tardé en ponerme en acción. Busqué para mi el elemento mas desestabilizador que pude: Una mujer. Y efectivamente, pronto llegaron mil enredos. A todas horas iba y venía, bajo la lluvia o a mitad de la noche: Al punto recuperé mi felicidad.
     Para darle gusto moví montañas, y si no las podía mover, le pagaba a alguien para que las mueva. Nada le era suficiente, ¡era la indicada!
     Buscando alguno de los regalos; que se habían convertido en parafernalia obligada de nuestro amor, me descubrí en el espejo de un local de ropa: Bien afeitado, flaco, sonriente, empujado por una fuerza que surgía de adentro mío, pero era mucho mas fuerte que yo. La amé, me amé. Era feliz otra vez, en el desorden. En su desorden.

sábado, 11 de junio de 2011

Manos frías

     Me miré las manos, pero no eran las mías. Me quedé observándolas durante un rato; cuanto mas las miraba, menos parecían pertenecerme. Pero a pesar de eso, estaban en las puntas de mis brazos, y me obedecían: tenían que ser mis manos-- ¿Qué les habría pasado? Los dedos, demasiado largos, flacos; como languideciendo. Los nudillos y uñas rojo sangre, mientras el resto estaba claramente pálido: ¿Muerto? Manos raras, como las mías, pero no. ¿Qué les habría pasado? Estaban frías, intenté calentar una con la otra, pero era inútil. Un frío de muerte se apoderaba ahora de la totalidad de mis brazos. ¿Qué les habría pasado? El rojo que antes se apreciaba en las articulaciones se había ido, dando lugar a la palidez casi gris que poco a poco me poblaba el cuerpo. ¿Qué me habría pasado?

jueves, 2 de junio de 2011

Incensado olor en una habitación

Incensado olor en una habitación. La calefacción al máximo. Fácilmente se infiere que hace días no se abre una ventana, el frío afuera es de muerte. Adentro se siente el aroma encerrado, penetrante, que no tiene nombre, que lo toman los ambientes con el tiempo. Reposado como el de un vino es el olor que se siente: Solo se gana con los años, con la vida que se gasta en el interior del cuarto. No es en absoluto desagradable, por el contrario: Me gusta. Es acogedor, humano; una suerte de perfume inherente a las cosas, que permanece en el tiempo, se impregna en la ropa. Perdura.